Skip to content.

S A R A I


« May 2013 »
Su Mo Tu We Th Fr Sa
1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031
 
You are here: Home Practices Cybermohalla Public dialogue Performance Stories-Spanish
Document Actions

Stories-Spanish

"¿Qué es aquello que fluye entre nosotros?"
Contar cuentos desde ciudades a la sombra.

11th and 12th March, 2004
Hamburg, Germany

Texts written and narrated by
Baby Tabassum
Dhirendar Pratap Singh
Kiran Verma
Kulvinder Kaur
Lakhmi Chand Kohli
Neelofar
Rakesh Kumar
Shahana Parveen
Shamsher
Suraj
Tripan Kumar
Yashoda

cybermohalla

Performance workshop co-ordination
Shuddhabrata Sengupta
Sanya Ansari

Workshop Assistance
Aniruddha Shanka

Soundscape Production
Ashish Mahajan

Performance Technical Assistance
Aniruddha Shankar
Ashish Mahajan
Mrityunjay Chatterjee
Prabhat K. Jha
Shveta Sarda

Traducción al español
Alicia Canales Madrazo / Minni Sawhney, Delhi, 2004
Special Thanks
Carmen Serra

 

Parafraseando a Walter Benjamin,
"Contar cuentos es el arte de repetir historias. Experiencias que pasan de boca en boca, en el hablar de muchos cuenta cuentos sin nombre, es la fuente de la que todos los cuenta cuentos han bebido. Las historias cuentos de hadas, leyendas, novelas cortas- emergen de la forma oral y fluyen hacia ella. Bebiendo de la experiencia la propia, o la descrita por otros un cuenta cuentos la convierte en la experiencia de aquéllos que escuchan su cuento. Cuando el ritmo de este trabajo atrapa al escucha, éste escucha los cuentos de tal manera que el don de contarlos a su vez le llega por sí solo. El cuenta cuentos jamás está solo.
Walter Benjamin
'The Storytelle'
(El cuenta cuentos)


Text 01
El día del examen

Esta historia es de la época en que presentamos nuestros simulacros de exámenes (1). Y un día pasó algo que hizo que el salón retumbara con risa. Así que déjenme contarles sobre ese día.

Días de diciembre. Estábamos presentando nuestros simulacros de exámenes. Era martes y nuestro examen debía empezar a la una y media. Los chicos llegaron a la escuela a la una pm. Todos se saludaron de mano y empezaron a platicar. Pero nadie habló sobre el examen que iba a presentar. Olviden eso. Nadie siquiera sabía qué examen tocaba ese día. Si pensaran en esto, reirían y bromearían diciendo Has venido a presentar un examen. ¿Ni siquiera sabes de qué materia?

No importa. Llegó la hora del examen. Todos los niños fueron y se pararon en la puerta del salón. Querían saber qué profesor vendría al salón ese día. Todos pensaban que no debía ser Babu Lal. ¡Todos rezaban pidiendo esto! Y vean lo rápido que fue respondida su plegaria. Quien vino no fue Babu Lal sino un profesor muy bueno, el profesor JP.

El profesor JP no interfiere. Se sienta callado a un lado. Al verlo, los niños se pusieron contentos. Todos dijeron namaste al profesor y fueron y se sentaron en sus respectivos lugares. Luego el profesor empezó a repartir, primero las hojas de preguntas y luego las hojas de respuestas. Después de esto dijo lo que siempre dice.
Profesor: Siéntense en silencio y resuelvan su examen. No debe haber ruido alguno.
Dijimos: De acuerdo profesor, no de daremos razón para quejarse.

Después todos nosotros los chicos nos sentamos y empezamos a revisar las hojas de preguntas. Estábamos buscando la pregunta que diera el máximo de puntos y que también fuera la más sencilla. Quizá fue por esto que los ojos de todos cayeron primero sobre la misma pregunta y al unísono surgió un murmullo.
Los chicos dijeron: ¡Oye! ¡Vean la pregunta número seis!
Un chico preguntó: ¿Dónde? ¿Cuál?
El otro chico respondió: Echa un vistazo a la cuarta pregunta en la tercera página.
Así que todos leímos esa pregunta y empezamos a hablar entre nosotros. El profesor no estaba en el salón, así que no le podíamos preguntar sobre la pregunta. Entonces todos empezamos a hablar sobre abordar esa pregunta. Ahora ustedes deben estar preguntándose cuál era esa pregunta.

Escuchen pues: ¿Cuáles son las características de pandilla (gang en inglés)?
Todos empezamos a contestar esa pregunta. Y luego probablemente todos habíamos escrito respuestas similares. Más o menos sería:
Pandilla es algo que no se puede ver. Normalmente está escondida. A veces se forma mediante un tejido de mentiras, en general para hacer el bien a la gente. Pero a veces una pandilla puede usarse para hacer malas obras. Si escapa, puede costar vidas.
Todos escribieron más o menos una página y estaban contentos por conseguir puntos al menos con la pregunta número seis. Pero las cosas no fueron favorables por mucho tiempo. Un maestro entró al salón.

Este otro maestro: Niños vayan a la cuarta pregunta en la tercera hoja.
Todos los chicos fueron a esa página y dijeron.
Los chicos: Profesor, ya hemos contestado esa pregunta. Profesor, es una muy buena pregunta, profesor, y muy sencilla.
El otro maestro: Hijo, ha habido un error de imprenta en esa pregunta. No es pandilla (gang) sino gas. Por favor corrijan el error.
Los chicos: Pero profesor, ya hemos contestado la pregunta, profesor. Toda una página. Tendremos que escribirla de nuevo, profesor.
Maestro: Hijo, pero la pregunta está ¡mal! Sencillamente tendrán que contestarla de nuevo. Tal como está ahora, la pregunta no tiene sentido.

Una y otra vez, todos los chicos miraban la pregunta, y decidieron no rehacerla. ¡Había que ver sus caras! Todos se miraban entre sí y decían, Bhai, no lo voy a hacer. Si tú quieres hacerlo, adelante. El otro contestaba, Abbe yaar! ¡Qué estás diciendo! ¿Acaso estoy loco para hacerla de nuevo? Otro chico habló.

Un chico: ¿Cuánta diferencia hay entre gas y pandilla? Ninguno puede verse. Lo que hemos escrito es correcto.
Otro chico: ¡Sí! Tienes razón amigo. Y no es que vayamos a obtener puntos en esta pregunta, o que alguno de nosotros va a aprobar por contestarla.

Así, lo más seguro es que a nadie le importara. Quizá a algunos sí. Pero, de hecho, la historia debería empezar desde el momento en que el profesor empiece a leer las hojas de respuestas de todos, una a una. Alguien habrá escrito que el gas dispara, alguien que el gas es el responsable por la propagación del terrorismo, y alguien que el gas permanece escondido. Al oír esto, todos nos echamos a reír.

Text 02
Mi enemigo
Pensamiento

He decidido dejar la escuela. Solo yo se, cómo he pasado la noche. Cuando amanece, abro los ojos, me levanto de la cama y cuando termino de lavarme la cara y las manos, al igual que todas las mañanas Ammi me pregunta, ¿Vas a ir a la escuela o no? ¿Qué es lo que quieres hacer? ¿Por qué no dices nada? ¿Quieres estudiar o no? Tu padre se lo pregunta todos los días".
¿Acaso tengo respuestas para todas esas preguntas? ¿Seré capaz de decirlas? Me recorre un escalofrío, cuando pienso en todo esto. Volteo con vergüenza a mi alrededor y después, llevo conmigo todo este malestar que hace que me hierva la sangre.

Corro hacía mi destino-la playa que me dará una nueva vida. Pero todo es una ilusión, nuevamente me pierdo en el laberinto. Desilusionada por no haber llegado a mi destino, encuentro el taller. Me siento ahí, me consuelo. Las pláticas comienzan y así continúan hasta las nueve o nueve y media. Me he salvado del encuentro con mis enemigos .
Siento que mi enemigo es mi propio pensamiento.

Es hora de irse. Dejo atrás confusiones y cuestionamientos y tomo los caminos del basti . Mientras veo sus imágenes y oigo sus sonidos, llego a mi casa. A esa hora del día la casa esta en paz. Papa se ha ido a trabajar. Mi hermano grande también. Mis tres hermanos se han ido al colegio. Creo que solo mi mamá, mi hermano chiquito y yo estamos en casa. Después me arreglo y me voy. Percibo un ambiente extraño en toda la casa.

Me marcho y de nuevo entre las calles, busco mi destino. Ni siquiera me doy cuenta de que he llegado al Compughar. Entro y miro a todos, y quizá, mientras encuentro mi lugar en el salón, sonrío.

Text 03
Foto

¿Qué es aquello de lo que vemos sólo una faceta? Una foto.

Habíamos ido a buscar una novia para mi hermano. A la vuelta trajimos una foto y se la enseñamos a él. A mi hermano le gustan las chicas con cabello largo. La foto fue tomada de frente. La chica en la foto tenía labios delgados, ojos muy abiertos. Era bajita y llenita. Era bonita a la vista. Bhai tomó la foto en su mano y preguntó a Yasmin, ¿Qué tan largo es su cabello? Mi hermana menor dijo, Muy largo y grueso, se lo trenza. Él volteó la foto y dijo, ¡Eso no se ve aquí!"

Esto me puso a pensar. Cuando vemos una foto en la que aparecen un chico y una chica, generalmente pensamos que tienen un romance. Empezamos a proyectar el pasado o a imaginar cosas con esa fotografía. Si podemos ver la parte de atrás de un objeto, ¡por qué no pasa lo mismo con una fotografía! Todo nuestro ser queda atrapado en la foto. Dicen que una fotografía captura nuestro ser, nuestros recuerdos, nuestro tiempo, nuestras expresiones. Pero aún después de ser capturados, no hay claustrofobia en la foto. Antes, la gente creía que tomarse una fotografía acortaba la vida. No estoy segura de que tan cierto es esto. Cuando pregunto, me dicen, Es lo que dicen los mayores.

Algunas personas son muy fotogénicas, y sus fotos son tan reales, parece que van a salir de la foto. Si un espejo y una fotografía son lo mismo, ¿por qué se consideran diferentes? ¿Cuál es la diferencia entre un espejo y una fotografía?

Text 04
I, Ashoki

Esta es la historia de un hombre que se llama Ashoki. El es flaco y delgado.
A veces está limpio, a veces sucio. El entra en las cloacas para limpiarlas. Tiene alrededor de 30-35 años..

Yo soy Ashoki. El jueves atendiendo una queja, fuimos para limpiar las cloacas de Dakshinpuri. Fuimos para limpiar la alcantarilla central. Cuando entré en la callejuela donde teníamos que hacer la limpieza, me quedé silenciosamente en un rincón. Tenía que entrar dentro de la cloaca por eso había venido con ropa sucia y estaba un poco borracho.

La gente que vivía en la callejuela había salido de sus casas y nos estaban diciendo que la tercera cloaca estaba bloqueada. Dijeron que esto había ocurrido probablemente porque se había construido cerca una nueva casa y cuando se mezclaba el hormigón para la casa, ésta había entrado en la alcantarilla. Tal vez había entrado dentro.

Mis compañeros estaban abriendo las tapaderas de las cloacas y estaban comprobándolas.
Yo estaba allí de pie tranquilo. La gente me miraba como si fuera loco. A algunos les daba asco. Lo sé porque cuando los niños se me acercaban sus padres les regañaban y les llamaban.
El muchacho que había venido para hacer la queja también estaba allí. Me miraba con sorpresa. Tal vez pensaba que cuando había venido a la oficina, yo llevaba ropa limpia y le hablaba como funcionario. Hoy se sorprendía al verme en ropa sucia. Yo me reía. Ante sus ojos yo había sido un funcionario, un sahib. Me había llamado Sr. ¿Pero cómo me llamaría ahora? Tal vez pensaba en la misma cosa.

Luego mis compañeros me llamaron para que entrara en la cloaca. Su sorpresa probablemente aumentó al escuchar esto. En su mente debía de pensar, este no es un sahib, sino que un empleado menor que entra en las cloacas para limpiarlas.

Cuando entraba en la cloaca, la gente no me miraba como si yo fuera un ser humano. Yeso que es su suciedad la que limpio. Me sorprende que la gente piense así. ¡Y cuando había limpiado la cloaca y salí de allí se tenía que ver la felicidad en sus caras! Pero a cierta gente les seguía dando asco.

Porque ahora estaba yo aún más sucio ropa mojada, cubierto de inmundicias. Luego lavé las manos en frente de una casa y me dirigí a mi oficina. Pero pensaba, yo limpio su suciedad. ¿entonces por qué me tratan como bestia? ¿Por qué? ¿No soy ser humano como ellos? Después de un rato mi corazón me decía Olvídalo. No importa. Así son las cosas".

Llegamos a la oficina. Y dejé este pensamiento en la misma callejuela.

Text 05
Dilli Gate

Dilli Gate, es un sitio bien conocido de Delhi. Siempre hay demasiado tráfico allí. Hay aquí un palomero entre dos calles. El sitio se ha vuelto famoso por alguna gente que a pesar de tener vidas ocupadas, intentan hacer buen trabajo y ganar un poco buena voluntad.
Hoy cuando pasé por aquí noté en un lazo extraordinario entre toda esta gente conectada con este sitio en el que no me fijé antes.
Acababa de ducharme y por eso tenía un poco de frío. Y el lugar parecía muy asoleado. Me senté en un banco. A pesar de todo ese ruido una tranquilidad me invadía.

Silenciosamente mis ojos vagaban por el lugar examinándolo. Podía ver la sala de emergencia en frente. Afuera había algunos vendedores de fruta en sus puestos. Entre la ida y venida de los enfermos había grupos de gente sana yendo y viniendo de todas partes.

Detrás de mí estaban los rascacielos de las empresas. El sol los iluminaba y podía leer sus nombres claramente. La cantidad de gente que pasa por esta calle nunca termina. Viendo la muchedumbre pasar, me acordé de un amigo que había preguntado, ¿si estuvieramos en una multitud y si nos mirámos qué nos dirían los ojos de la multitud? ¡Muévanse! Fuera de mi camino!" la pregunta resonaba en mi mente. Empecé a mirar a la gente en la calle porque la pregunta me agobiaba.

Ví a una mujer. Tenía cara morena, una cara con experiencia. Ella intentaba cruzar el camino y venía en mi dirección. Cuatro o cinco hombres pasaban delante de ella. Yo no les miraba; sólo podía ver a la mujer. Mis ojos se fijaron en los ojos de la mujer, quería averiguar como ella reaccionaría al paso de esta gente.

Pero no solo sus ojos reaccionaban. Toda su expresión cambiaba. La cara que hasta ese momento parecía tranquila ahora tenía algo de molesta. Sus manos, arreglando su dupatta, jugaban con su cuerpo. Sus ojos se levantaban hacia esta gente y los míos hacia ella. En sus ojos podía discernir la necesidad de pasar rápido. Ella sobrepasó a esta gente en un segundo. Pero en aquel segundo cuántas expresiones le cubrían. Ella seguía adelante, me dejaba atrás.

No se me revelaba. lo que le dijeron los ojos de aquella gente Seguía sin tener una respuesta a aquella pregunta. Mi mente se cansaba. Y empecé a ver a las palomas, picoteando las semillas en frente de mí.Decidí no plantear esta pregunta otra vez.

Veía las palomas con cariño. Y también veía un viejo que era bajito y llevaba un kurta-pyjama, con zapatos desgastados de charol en sus pies. Su pelo se había encanecido con los años y su piel estaba quemada por el sol. Tenía facciones regulares. Llenaba de agua las palanganas para los pájaros. Las palanganas estaban medio llenas y la mitad de arriba estaba seca. Cuando el hombre vertía el agua adentro, me llegaba el olor de tierra mojada.

Era una escena tan bonita. Y la envolvía una telaraña de emociones tiernas. No había lugar para otros en estos sentimientos ni amigos, Ni queridos, no extraños no para el pasado que hace unos momentos había dejado atrás después de tantos años. No sabía qué era esta tranquilidad desconocida que emanaba de mi cuerpo como una luz suave y se difundía.

Mis ojos no se alejaban de las palomas y del hombre. Éste iba a donde las palomas una y otra vez a llenar sus palanganas de agua y recoger las semillas con una escoba. SE acercaba mucho a las palomas pero éstas no le tenían miedo. Entre él y las palomas había el lazo común de las semillas, y así su relación era segura.

El hombre terminó con su trabajo y se sentó con el vendedor de mijo. Me levanté para salir cuando ví a una paloma que picoteaba a la otra para obtener semillas. Había muchas semillas alrededor suyo pero seguía tratando de arrebatar las semillas de la otra paloma. Viendo esto empecé a observar a las palomas con más intensidad y muchas palabras hacían eco en mi cabeza.
En medio de todo esto, el ruido de una motocicleta rompió mi concentración. Volteé la cabeza y ví un joven que llevaba pantalones negros y una camisa color de papagayo. Tenía la piel del color del trigo y sus ojos eran morenos. Me miraba. Dándole una mirada recelosa, miré mi reloj. Eran las 11:30. me llegó otra vez el ruido de su motocicleta. Pasando las manos por el pelo volteé la cabeza y observé que el chico seguía allí mirándome. Le mire detenidamente. En mis ojos había ira pero travesura en los suyos. Me miró por dos minutos, y luego continuó por su camino sonriendo. Volteé la cabeza y empecé a verme las uñas. Empecé a pensar. Tengo tantos encuentros que recuerdo por mucho tiempo. Entonces en vez de hurgarse en mi propia mente, por qué estoy aquí picoteando, buscando alimento. Cuando paso por las multitudes de un mercado, de un autobús, de una calle, tantos ojos se encuentran, se topan con los míos. Y en aquella muchedumbre, a veces veo la lujuria, a veces, una necesidad apremiante de pasar adelante, en algunos lados la timidez, en otros la angustia y a veces un vacío donde no hay un interés ni en uno ni en otros. Los ojos de la muchedumbre no solo nos advierten abrir paso. Porque no solo comprenden una persona con un pensamiento. Hay tantos tipos de personas en una muchedumbre. No se ven necesariamente, mirones, hermanos o amigos. Depende de nuestro humor nuestros ojos cambian con nuestro estado de mente. Pasa igual con los ojos de la multitud. Ojos extraños que dependen de su humor. ¿Pero qué con las miradas no de extraños sino de los que nos quieren? A veces parecen extrañas.

¿Qué son estas miradas? Porque dejan una sofocante huella en mi vida que vistas de otra manera parecerían ser normales. Aunque quisiera decirles a los otros de éstas miradas, no podría. Yo mismo no lo entiendo. Porque no hay testigos en la corte de las miradas.

Text 06
Huecos en la multitud
Desde arriba y desde dentro

Multitudes, desde arriba y lejos
Miré hacia abajo desde una altura de más o menos 25 pies. Estaba abarrotado. La gente iba y venía. Parecía como si a pesar de estar caminando en medio de una multitud, sus rostros no estaban preocupados. Desde arriba, parecía como que no había suelo bajo sus pies. Los alrededores eran agradables a mi vista. Había muchas tiendas, y frente a cada tienda había una multitud. Me preguntaba cómo podía la gente comprar en medio de tanta gente. La cantidad de gente era incontable. Llegaban más personas de las que se iban. A veces parecía una colmena, a veces como insectos arrastrándose en el suelo. Me resultaba difícil ver algo en particular con atención o cuidado. Parecía que no había espacios intercalados en la multitud. Si quisiéramos intentarlo, es posible que no pudiéramos atravesarla.
A veces sentimos que estamos en medio de una multitud aunque no lo estemos. Aparecen miedos extraños y se remueven en nuestros corazones. Parece que estas sensaciones tratan y nos muestran diferentes facetas de estar en una multitud. Parece que tratan de salvarnos de las multitudes. Hay muchos sonidos, pero ninguno llega a nuestros oídos de forma clara.

La gente se movía agitada alrededor de las tiendas como si estuvieran consiguiendo cosas gratis.

Multitudes, frente a frente
Cuando ustedes están a mismo nivel que la multitud, pueden ver los rostros. Ven diferentes rasgos y apariencias que no podían ser vistos desde arriba. Pueden verse expresiones en cada rostro. Algunos rostros parecen estar buscando algo. A veces es un destello de lo desconocido, y a veces es una búsqueda íntima. Los ojos se mueven en todas direcciones. Uno no puede saber dónde están los huecos, dónde es que la gente está poniendo los pies. Algunos rostros sonríen, y parece que no tienen preocupaciones o problemas al caminar en esta multitud. A veces parece que la gente no vino a comprar, sino a pasear.

Si miran con atención, se darán cuenta que la gente mantiene el paso de los otros. Cuando dos o tres personas nos pasan, se siente como si fueran ángeles de la muerte, que están aquí para introducirnos en la multitud, en el desorden. Nos quedamos mirándolas, sin pausa, hasta que aquellos rostros nos dejan atrás.

Multitudes, cuando se entra a un hueco
Aunque parezca que en una multitud no hay espacio, en el desorden, una vez dentro de él, ustedes encuentran espacios intercalados. Al introducirse en una multitud llegan a saber qué es fácil, y qué es difícil. Ignoran un poco los alrededores. Incluso si algo llama su atención, el corazón se siente un poco agobiado. Porque el corazón puede sentirse solo incluso en una multitud.

Text 07
Lluvia ácida

Había un niño que se llamaba Sonu. Aun después de que terminó la película, se negaba a abandonar el cine pues en la película había visto que afuera caía lluvia ácida. Esto se le quedó grabado en el corazón. Y aunque la gente trataba de explicarle lo contrario, él se negaba a abandonar el cine. Todo mundo pensó que debían obligarlo a salir. Pero él no se movía. Sus padres estaban angustiados. Finalmente, la gente usó la fuerza física para sacarlo. Por cierto, afuera llovía. El niño estaba mortificado y empezó a berrear. Todo mundo decidió que era hora de encontrar una solución a esto.

Su tío le explicó y dijo, Hijo, ven de otra forma Kiliwish vendrá. Al oír esto, el niño se asustó aún más. Entonces otro hombre pensó, si este niño teme a Kiliwish, entonces si Shaktimaan se le apareciera quizá se podría resolver nuestro problema. Hicieron que un hombre vestido como Shaktimaan se le apareciera. El niño sí llegó a su casa, pero el pensamiento de la lluvia ácida no lo abandonaba.

Un día, todos ellos (madre, padre y Sonu) salieron. De pronto, el cielo se encapotó con nubes y empezó a llover. El niño estaba visiblemente asustado y empezó a correr. Llegó al cine donde había visto la película. Todos estaban sorprendidos con su reaparición. El niño se sintió seguro al ver a todos. Pero también estaba asustado por la lluvia como si se lo fuera a comer enterito. Cuando dejó de llover, sus padres lo llevaron al médico. El médico le preguntó qué lo asustaba. El niño dijo, Ácido. El médico preguntó, ¿Y te espanta el agua? El niño dijo, No. El médico dijo, Lo que la lluvia tiene es agua. El médico pidió que le llevaran unas medicinas. ¿Por qué no sales a verlo por ti mismo? Allí estará Shaktimaan.

El niño salió fuera. Al principio estaba muy asustado. Pero entonces, su miedo desapareció. Sus padres estaban muy contentos.

Text 08
Muchos sonidos llegan al oído

Son las 11:30 de la noche. Conforme empecé a poner atención a lo que pasaba a mi alrededor, pude oír sonidos de distintos lugares.

Cuando me concentré, pude oír el sonido de una televisión.
Un sonido que a veces era suave, y otras veces fuerte.
¿Por qué pasa esto? No podía entenderlo. Puse atención y entonces entendí que una televisión tiene música dentro, por lo cual el sonido a veces se vuelve suave, a veces fuerte.

Entre tanto, llegó el sonido de conversaciones de casa de nuestros vecinos.
Un sonido que era absolutamente claro.
Reshma llamaba a su hermana desde la azotea. Farah, O Farah.
Trae el agua. Hay que dársela a la cabra. La voz de Reshma resonó en quietud de la noche.

Estaba escuchando estos sonidos cuando llegaron voces altas de los trabajadores del hospital de ojos que está junto a nuestra casa. Pensé que esas personas estaban peleando. Rápido abrí mi ventana y me asomé, y vi que sólo estaban bromeando unos con otros.

Justo en ese momento pasó un coche. Al pasar emitió un sonido Zunnn...nn..n.
Cualquier vehículo que pasaba, su sonido se podía oír con claridad.
Por ejemplo, el sonido de una motoneta, el claxon de un autobús. También se podía oír el guau guau de un perro ladrando, el sonido de los cascabeles de las pulseras (en el tobillo) de alguien.

Todos éstos eran claramente audibles en la noche. ¿Por qué pasa esto? Pensando sobre esto, me recosté en mi cama y empecé a pensar. ¿Por qué puedo oírlos tan claramente? Esto no sucede durante el día.

Al parecer oímos más sonidos en la mañana. Sonidos de diferentes tipos.
Estos sonidos no pueden escucharse en la tarde.
Todas las mujeres han terminado su trabajo y se sientan en las azoteas. Se cuentan unas a otras sus problemas caseros. Justo en ese momento Bhoori llamó a su hijo ¡Azeem!

Pero su hijo no la oyó. Así que Bhoori se enojó. La ligereza que tenía su tono ya no estaba. Había aspereza en su voz que denotaba su enojo. Lo que quiere decir que el enojo cambia la voz de una persona.

Todo el mundo está sentado en sus azoteas, platicando. No puedo oírlos con claridad. Pero algunos trozos son audibles. Junto con éstos se tiene el ruido del tráfico, el ruido de la gente vendiendo sus productos, a la distancia el sonido de una canción. Si estuvieran tocando esa canción en algún lugar cerca de nosotros, esto nos habría llenado de una emoción gozosa.

El sonido de vehículos viniendo y yendo.
El sonido de alguien vendiendo algo.
Cacahuates. Compre cacahuates. Cacahuates calientitos y crujientes. Las almendras de los pobres, cacahuates. ¡Compre! ¡Compre!
Los chiquillos empezaban a molestar a sus madres, Ammi, danos una rupia.
Shakeela baji le dio una rupia a su hijo y le dijo al vendedor de cacahuates, Bhaiya, vienes todos los días y nos haces gastar dinero.
El vendedor de cacahuates dijo, Behen, nosotros también, por los niños, rondamos mucho por las calles. Diciendo esto, se fue. Su voz se volvió más suave y más tenue.

Después de un rato, estaba parada afuera, en mi calle, cuando llegó el vendedor de aretes. Aretes de oro al precio de guijarros, dijo. Las mujeres lo rodearon. Arre bhaiya, muéstranos este. ¿Cuánto cuesta?

El hombre: Vale diez rupias
¡Arre! ¡El de Sui Walan nos lo deja en cinco!

Toda esta gente hablaba unos con otros. Volví a casa. Anochecía. Subí a la azotea a recoger la ropa que se había secado. Vi, a algunas casas de la mía, a un niño volando palomas. Las llamaba para alimentarlas. Aa Aa Aa Aa.

¡Arre! ¿Qué es esto? ¡Todas las palomas bajaban! Si una está posada en su hombro, la otra está en una pared. ¡Las palomas reconocen su voz!

Todos los pájaros están volviendo a casa. Todos sus sonidos juntos están haciendo un ruido completamente diferente. Se siente bien. Feliz.

Pensando en todo esto, bajé y empecé a esperar que llegara el agua.


Text 09
La tienda de té

Cerca de donde vivo está la tienda de Aslam Bhai. Es dueño de una gran tienda de abarrotes, y una tienda de té. La tienda de té está contra un muro. A ambos lados hay dos muretes y sobre ellos está colocada una ancha losa de piedra. Sobre la losa hay una estufa de gas. Y sobre ésta, una cacerola que se ha puesto café oscuro por el té que una y otra vez ha hervido en ella. Siempre hay dos coladeras en esa cacerola. Tienen mangos muy largos. Cerca de la estufa hay dos cajas de plástico sucias; una contiene azúcar, la otra, hojas de té. Se usa la misma cuchara para ambas. Debajo de la piedra hay un tanque de agua color azul. Cerca de él, en una canasta, hay tazas. En el muro, a cierta altura, hay muchos clavos. Una charola, hecha de alambre de hierro, para llevar tazas y vasos, cuelga de uno de ellos.

Junto a la tienda hay una banca de piedra. Aslam Bhai duerme en ella durante el verano. Durante el día, los niños juegan en ella. Si una mujer echa a los niños y se sienta allí, algunas otras mujeres vienen y se le unen y empiezan a platicar. En las mañanas, la banca sirve de restaurante. La gente que viene a beber té en la tienda de Aslam Bhai se sienta en esa banca sorbiendo té. Sentados allí, también compran algo para comer. Una vez bebido el té, fuman cigarrillos o bidis. Normalmente sólo los hombres beben té de esta manera. Si es tarde en la noche, a veces algunos jóvenes también se sientan allí. En invierno, las mujeres arropan a sus hijos, les ponen talco, los envuelven en cobijas y los dejan en la banca tomando el sol.

Aslam Bhai lleva ambas tiendas. Se para en su tienda de abarrotes y les pide a sus tres hijas que recojan las tazas y los vasos de la fábrica o de cualquier otro lugar a donde hubieran llevado té. Si sus hijas lo desobedecen, les pega. Por esto corren y obedecen sus órdenes a la primera llamada. Cualquiera de ellas se queja con él sobre la otra si quiere que le pegue: Babu, mire Shabana no ha ido a buscar las tazas.

Ni siquiera yo sé a donde va todo el té de esta tienda. Cuando se envía a los talleres, se manda en una tetera grande, y con muchos vasos. Si se envía a la casa de alguien, se sirve en una tetera pequeña. Normalmente su esposa y su hija mayor Bahara preparan el té. Pero es llevado por sus tres hijas menores. Cuando no andan por allí, supongamos que fueron a la escuela, su esposa lleva el té.

Hay gente que renta la casa contra cuyo muro se apoya la tienda de té. Un día llegó el dueño de la casa. Vive en Turkman Gate y renta esta casa por 1000-2000 rupias. Llegó y le preguntó a Aslam Bhai ¿Qué significa esta ocupación ilegal de mi muro? Aslam Bhai no pudo dar ninguna respuesta. El dueño hizo que quitaran las cosas y destruyó los dos muretes de la tienda. Y antes de irse, le dijo a Aslam Bhai que no los reconstruyera.

Ahora la tienda de té de Aslam Bhai está frente a la puerta de su casa, donde pone la máquina sobre una losa de piedra. Entonces entrar y salir de la casa se ha vuelto un problema. Pero los que viven de rentado en la casa con el muro están muy contentos, porque ahora pueden usar parte del espacio fuera de su casa. La mujer cocina sus vegetales en una estufa que luego lleva de vuelta para adentro. Han colgado bolsas de polietileno que contienen los juguetes de los niños -pelotas e instrumentos musicales- en los mismos clavos. Debajo, en la piedra junto al muro, guardan sus vasijas pequeñas que contienen agua.

A veces llega a nuestra casa té de la tienda de Aslam Bhai. Desde que quitaron la tienda de su ubicación primera, ese lugar parece bastante vacío.

Text 10
Lo quiero de vuelta

El silencio ha descendido sobre nuestra casa. Aunque en todo momento hay 10-12 gentes en la casa, ésta permanece callada. No se si el silencio sólo está pasando por aquí silenciosamente, o si ha hecho de nuestra casa su casa.

Quiero contarles de mi hermano mayor Shanu, quién ahora se ha convertido en aquello que jamás pensé posible en mi imaginación más descabellada. Era un joven despreocupado, quien vivía la vida en sus propias condiciones. Hoy está desvalido. Está enfermo.

Shanu bhai es moreno, de estatura media. Tiene ojos promedio, y una boca pequeña.
Su rostro traiciona su sencillez. Se ve adorable.

Hace un año, Shanu bhai se volvió un alcohólico. Apenas había día en la semana en el que no bebiera. Si alguien le preguntaba por qué bebía, él no permitía más preguntas o discusión diciendo, Esta es mi vida. La viviré como me plazca. Era imposible cualquier diálogo con Shanu bhai sobre su alcoholismo. Si alguien trataba de hablar más con él sobre esto, Shanu bhai lo descartaba como si fuera el discurso retórico de un político.

En lo que se refiere a Ammi, ¿qué podía decir ella? Su afecto maternal y su angustia por su hijo le hacían buscar una explicación para su alcoholismo. Ella decía, Mi hijo es demasiado sencillo. Es víctima del embrujo de alguien. No hay otra explicación para esto. Después de todo, es el hijo de un hombre que nunca fumó siquiera un bidi.
Nuestros dos hermanos mayores estaban enojados con Shanu bhai y decían, Debería ser echado fuera de la casa. Nosotras cuatro hermanas también queríamos lo mismo. Estábamos hartas de Shanu bhai. En su estado de embriaguez, le había dado por pescar pleito con todo mundo. Pero Ammi decía, ¡No! No pueden separar a mi hijo de mí. Nunca será capaz de cuidar de sí mismo. No se amputa una parte del cuerpo si está un poco enferma. Yo discutía con ella, Pero Ammi si la parte enferma empieza a dañar a todo el cuerpo, creo que debe ser amputada. Pero en el fondo, incluso yo no quería que Shanu bhai fuera separado de la familia.

Nunca olvidaré aquella noche. Eran las 10:00 PM. Shanu bhai estaba recostado en la azotea, borracho. Gritó, Ammi! Ammi! Mándeme a Tabassum para acá. Yo estaba haciendo mi tarea de la escuela. Cuando lo oí me sentí intranquila y asustada.

Pero Ammi dijo, Ve a ver por qué grita llamándote.
Contesté, ¿Qué? ¿Qué dijiste? ¿Debería ir? ¡Hala, usted es genial! ¿Por qué no le pregunta usted misma?

Ammi dijo, Ve, hija.
No iré, dije.

Como Ammi insistió, reuní un poco de valor y subí. Estaba asustada porque pensaba que Bhai me iba a pegar por estar borracho. Me paré en las escaleras y pregunté, ¿Qué pasa? Bhai dijo, Ven acá. Yo dije Diga lo que tenga que decir. No pienso moverme de aquí.
Ven acá dijo.
Como insistió tres o cuatro veces, caminé hasta él. Él dijo, "Tabassum, ¿te asusto? ¿No sabes lo que tú eres para mí?
Pensé que iba a empezar a balbucear. Rígida, pregunté ¿Qué?
Eres... eres...
¿Qué? Mis ojos estaban muy abiertos por el suspenso de lo que iba a decir.
Dijo, Arre, eres... eres... sabes... eres... un pedazo de mi corazón. Eres con quien me siento más cercano en la familia.
Me conmovió lo que dijo. Me senté a su lado. Su cena estaba a su lado, intacta. Dije Bhai, ¿no ha comido? El dijo, Sabes, cuando eras más pequeña, rompías el pan en pedazos pequeños y uno a uno, los ponías en mi boca con tus propias manos. ¿No puedes alimentarme ahora?

Pensé, Está de buen humor. ¿Por qué no usar esta oportunidad para preguntarle sobre su forma de beber? Dije, Bhai, ¿puedo preguntarle algo? ¿Por qué bebe?

Bhai azotó su mano contra el asiento y dijo, ¡Allí está! Hablando igual que los demás. Me quedé callada y rompiendo un pedazo de pan, lo puse en su boca. No tuve valor para preguntarle nada más. De pronto, Bhai empezó a llorar. Estaba dando de alaridos. No podía entender que hacer. No podía entender por qué estaba llorando. Estaba preguntándole qué le pasaba. No podía pararme e irme. Después de llorar largo rato, dijo, Tabassum, estoy enamorado de una mujer. Le he confesado mi amor, pero dice que no siente lo mismo por mí. ¿Sabes por qué? ¿Sabes? Porque soy analfabeta. Después gritó ¿Acaso eso es mi culpa? Y empezó a golpear el asiento con sus puños. El ruido que hacía hubiera llamado demasiado la atención. Con mucho trabajo, lo tranquilicé. A entonces, me levanté y volví abajo. Me encontré sumida en mis recuerdos.

Ammi me había contado historias sobre Shanu bhai. Cuando mi familia emigró a Delhi, Bhai tenía diez o doce años, y estaba estudiando el quinto grado. Económicamente éramos muy débiles, así que tuvo que empezar a trabajar para ayudar al ingreso familiar. Recogía hojas, y caminaba de Dilli Gate a Shakarpur, con el haz bajo metido bajo sus brazos, para alimentar a las cabras. Cuando pienso en esto, me duele el corazón. Él llevó sobre sus hombros mucha responsabilidad de la familia a una edad en que debería haber estado jugando con otros niños. Ammi piensa en esto con dolor en su corazón y lágrimas en sus ojos. Bhai había aprobado su quinto grado, pero Ammi no tuvo quinientas rupias para inscribirlo en sexto grado. Y se terminó su educación académica. Quizá Bhai se acuerda de aquellos días con dolor en su corazón.

El único problema de Bhai era su alcoholismo. Por lo demás, Bhai era muy bien portado y tenía buen humor. Para nosotras las hermanas, él no era sólo un hermano, sino también nuestro amigo.
Pero durante estos últimos dos meses, parece que hemos perdido a nuestro Shanu bhai para siempre. No sé como, pero su cerebro se ha vuelto muy débil. Dice cosas extrañas. Deambula toda la noche. Dice en voz alta todo lo que piensa. Su rostro ha cambiado. Ya no es un rostro alegre, sino hosco y triste. Sus ojos han perdido su brillo, y ahora parecen estar buscando algo. Sus palabras no son traviesas, en cambio están llenas de preguntas sin formular. Verlo me entristece. No dejo de pensar ¿Por qué le pasó esto a mi hermano?

Cuando pienso en su silencio ensordecedor, quiero gritar No quiero a este Shanu callado. Quiero que vuelva el Shanu bhai que nos hacía rabiar y nos molestaba. Lo quiero de vuelta

Text 11
Gozo y fuego en el velo

El 9 de junio, al pasar por los caminos de DakshinPuri, pensé en una travesura. Le dije a Shahana, Se me ocurre cubrir mi cara con un velo mientras camino. Esto es algo que las mujeres a veces son obligadas a hacer. Ajustando mi dupatta, cubrí mi cabeza con un velo largo. Ahora nadie podría ver mi cara. Pero yo podía ver a todos sin problema. Shahana usaba pantalones y playera. Y yo usaba un pijama (conjunto de pantalón holgado y blusón largo) moderno, con bordados.

Caminamos, metidas en nuestros pensamientos, hacia la carretera exterior. Algunas mujeres sentadas en los caminos nos veían con gran interés. ¡Nunca antes nos habían puesto tanta atención! Pensé para mí misma que habíamos hecho algo extraño. Llegamos a la parada de autobús, conversando. Y después nos subimos a un microbús.

Durante este rato mi velo había estado justo como lo quería. No había dejado que el velo se deslizara ni hacia arriba ni hacia abajo. Ambas nos sentamos en el asiento largo en el microbús. Había más hombres que mujeres. Yo era el centro de atención de todos. Nadie podía verme, pero yo veía a todos con gran interés.

Sus ojos estaban llenos de curiosidad. Parecían buscar algo. Quizá mi cara, que se había perdido en la oscuridad de la dupatta gris de algodón. Quizá esto no habría pasado si me hubiera subido al bus sin un velo.

Dos hombres estaban sentados justo frente a mí. Deben haber tenido 25-26 años. Giraban sus cabezas de un lado a otro, y después me miraban. También miraban sorprendidos mis pies y manos. Había una extraña inquietud en ellos. Pero para mí, esto era divertido. No era más que un relajamiento infantil.

Y una felicidad sin nombre que me llenaba por dentro.

Descendimos en nuestra parada, que es Pushpa Vihar. Las miradas de la gente en el bus aún nos seguían con el deseo de ver un objeto desconocido, extraño. Después de dos minutos, el bus siguió su camino.

Después de que se fue el bus, me quité mi velo. Y, viendo a Shahana, empecé a reir. Dije ¡Esto es tan divertido!

Hay una felicidad distinta al jugar con extraños.

Me dije a mí misma, Definitivamente debo haber dado a la gente sentada en el bus algo en que pensar:
¿Está casada, o no?
Tan moderna entonces, ¿por qué tenía la cara cubierta?
Sin brazaletes en las muñecas, sin anillos en los dedos de los pies, entonces ¿por qué un velo?
¿Acaso tiene una fea marca en la cara?
Manos y pies tan bonitos. ¿Cómo será su cara?

¡Me divertí tanto hoy! Porque hoy no pensé en nada nuevo pero obligué a otros a pensar. A través de mi ser, hice que surgieran preguntas en sus mentes, y los dejé que encontraran las respuestas ellos mismos. En cualquier caso, eso es lo que creo. ¡Es posible que ellos no pensaran en nada en absoluto!

En casa bebí agua fría. Y al pensar en esto, me reía conmigo misma. Al ver mi sonrisa, mi hermana Lakshmi preguntó ¿Qué pasó? ¿Por qué te estas riendo contigo misma? Le conté a Lakshmi toda la historia. Estaba segura de que reiría. Pero en vez de reír se me quedó viendo, estudiándome. Y dijo ¿Así que esto es una broma? Pero esta broma podría incendiar las casas de algunas personas.

Yo pregunté ¿Por qué? Me quedé sorprendida al escuchar lo que acababa de decir. Mirándome, dijo, No necesariamente todos eran solteros. Algunos deben ser casados. Ahora algunas de sus esposas probablemente cubren sus caras, y otras deben discutir por tener que cubrir sus caras. Acaso no los hombres que tienen diferencias con sus mujeres les dirán Si una mujer moderna, que sale de su casa puede cubrir su cara, ¿por qué tú no puedes cubrir la tuya estando dentro de casa? A esto las esposas dirán ¿Cuándo viaja en bus, mira usted a las mujeres de otras personas? Los hombres se obtinarán en este punto y tú estarás presente en las casas aún en tu ausencia.

Me le quedé viendo absorta y dije ¿Pero por qué tiene que pasar esto? Mientras recogía unos vasos, dijo¿Pero y si pasa?
Se fue a la otra habitación a lavar los trastes.
El asunto no era tan grave, pero ahora yo me sentía culpable. Sentía como si un puñado de arena se hubiera convertido en una montaña.

Para mí fue sólo un chiste gracioso. Un chiste que había dicho, pero no había pensado en como marcaría a otros.

Text 12
¿Por qué esto?

¿Por qué esto? son palabras que usamos con frecuencia en nuestras vidas. Algunas veces nos hacen conscientes de nuestros errores de conducta, y a veces nos impiden hacer algo mal. A veces señalan las locuras de nuestros pensamientos, y a veces nos obligan a pensar sobre nuestros pensamientos. Así pues, permítanme platicarles de un error que cometí. Cuando recuerdo este error, a veces río, y a veces me enojo conmigo mismo.

Esto pasó hace algún tiempo. Un niño trabajaba en una pequeña tienda. Era una caseta de teléfono recién construida. De hecho, ni siquiera estaba totalmente hecha. Habían construido el marco y la estructura de la cabina, pero aún no le colocaban el vidrio. Todo lo que tenía eran dos teléfonos, y un contador para cobrar. Y, por supuesto, el pequeño niño alegre que trabajaba en la cabina. Un niño que, aún mientras trabajaba allí, hablaba con todos sobre las opciones de otro empleo. Era bastante listo. A pesar de eso, un día fue engañado. Quizá fue engañado por confiar en la gente con demasiada facilidad. A también porque en verdad necesitaba otro trabajo.

Ahora, deben estarse preguntando quien era ese niño y por qué sé tanto de él. Ese niño soy yo. Es por esto que hablo con tanta certeza sobre él. Una señora acostumbraba ir con mucha frecuencia a su cabina para hacer llamadas. Decía trabajar para el hospital Ram Manohar Lohia. Con frecuencia le pedía que me consiguiera un trabajo allí. Y ella prometía que me ayudaría.

Ahora inicia el relato de mi estupidez. El nombre de la mujer era Rani. Era baja y de tez oscura, pero en verdad era astuta. Aún recuerdo el día en que se me acercó y me dijo:
Rani: Sonu, ¿así que estabas preguntando sobre un trabajo? Ven, déjame llenar una solicitud para ti. Pero te va a costar.
Al oír esto, me sentí inquieto. Mi corazón me decía que ésta sería mi gran oportunidad, pero mi corazón también estaba un poco inseguro. Me preocupaba que ella escapara con mi dinero. Le hablé con temor:
Dije: Señora, ¿cuánto me va a costar?
Rani: Mira hijo, este es un trabajo del gobierno. Cuesta mucho. Ahora, piensa si lo quieres o no. Ahora, te costará quinientas rupias. Ya veremos con cuánto te tienes que caer después.
Dije: De acuerdo señora, mañana traeré el dinero.

En ese entonces trabajaba. Entonces le di las quinientas rupias. Pero estuve pensando toda la noche, ¿Y si mi dinero se va, dejándome atrás? No le conté a nadie en casa porque sabía que mi padre seguro me impediría hacer esto. El dice, Nadie te consigue un trabajo, todos huyen con tu dinero. Las palabras de mi padre hicieron mella en mi corazón. Pensé, ¿Por qué le di mi dinero? ¿Por qué esto? La pregunta me obligó a repensar lo que había hecho a sabiendas.

Después de darle mi dinero, la señora y yo nos veíamos sólo de lejos. Todos los días le preguntaba Señora, ¿cuándo tendré mi trabajo? Ella decía, Tomará tiempo. Después nuestras conversaciones cesaron por un tiempo. Después de todo un mes, por fin me habló.
Rani: Sonu, pide permiso para faltar a tu trabajo a partir de mañana.
Dije: ¿Por qué señora?
Rani: Tienes que venir a mi oficina mañana. He hablado de ti con mi jefe. Quiere verte.
Dije: Señora, ¿cuál es el nombre del señor?
Rani: Se llama Dipak. Es una persona muy agradable. Háblale con propiedad. Definitivamente te cuidará.
Dije: Por supuesto señora. Tengo muchas ganas de conocerlo. Señora, por favor consígame un trabajo.
Estaba muy contento. Pensé Mis esfuerzos han dado fruto. Seguramente tendré éxito. Tuve toda clase de sueños sobre mí mismo. Poco sabía de lo que iba a suceder al día siguiente.
Cuando llegué a la oficina, encontré a un hombre que, olviden que pareciera un gran personaje por algún ángulo, ni siquiera parecía velador. Estaba sucio. Era chaparro y de tez oscura, y usaba unos pantalones apretados, y una camisa mugrienta. Yo había pensado que estaría limpio y aseado, que descendería de un auto e inmediatamente me diría Sonu, ¿cómo estás? En vez de eso dijo Así que tú eres Sonu.
Dije: Namaste señor, la señora me habló de usted.
Señor Dipak: Escucha Sonu. Tu trabajo se hará. Pero te costará diez mil rupias.
Cuando oí diez mil, un rayo pasó por mis oídos y, allí parado pensé, ¿Por qué esto? ¿Por qué yo? ¿Por qué todo mundo me habla sólo de dinero? Pero necesitaba un trabajo, así que sin pensarlo le dije:
Dije: Señor, diez mil es un poco mucho. Soy un chico pobre. ¿Cómo conseguiré tanto dinero?
Pero el no cedió, y dijo:
Señor Dipak: Escucha amigo. Esto no está en nuestras manos. Tenemos que darle dinero a mucha gente en la cadena. Así pues, te costará lo que te he dicho. El resto, lo conoces. Si quieres el trabajo, esto es lo que tienes que pagar.
Al oír esto, me retiré y le dije a la señora:
Dije: Señora esto es demasiado costoso. ¿No se puede reducir un poco?
Rani: No hijo, no se puede. Esto es lo que te costará. Hay gente dispuesta a pagar cien mil por este trabajo. ¡Tú sólo estás dando diez mil!
Dije: Está bien señora, mañana tendré el dinero.
Después de decir esto, me fui a casa. Todo el camino fui pensando cómo iba a hacer para conseguir tanto dinero. Ahora tendría que informar a todos en casa. Daré mi propio dinero. Quizá el dinero que mi abuela alguna vez me dio estaba destinado para esto. ¡Después qué! El tiempo voló. A la mañana siguiente fui a mi tienda. Desde lejos vi a la señora acercándose. Llegó y dijo:
Rani: ¿Qué pasó hijo? ¿Conseguiste el dinero?
Dije: Sí señora, traje el dinero. Pero señora, ¿cuánto tiempo tomará?
Rani: Sólo dos días. Considera tu trabajo un hecho.
Pues bien, dos días después, fui al hospital. El señor Dipak me tomó medidas y me dijo:
Señor Dipak: Pues Bhai Sonu, ¡considera tu trabajo un hecho!
Al oír esto mi corazón flotó en el aire y volví a casa, riendo. Ese día estaba realmente contento. Me habían citado en una semana. Me habían dicho que para entonces todo estaría arreglado.

El día señalado, me desperté temprano por la mañana, me bañé y preparé. Mi familia no cesaba de preguntar a donde iba. Pero no les dije ni una palabra y tomé rumbo del hospital. Llegué al hospital a las nueve de la mañana, como me había dicho la señora. Había dicho que ella llegaría a las diez.
La estuve esperando como loco. Pero no llegó. Entonces fui allá, a donde me habían tomado mis medidas, pero no había nadie. Pasaron cuatro horas. Pero ni señales de la señora Rani. Caminaba de un lado para otro. Mi corazón no cesaba de decirme, Se ha ido. Se ha ido. Entonces me cansé y me senté en un sitio. Otros dos niños estaban sentados conmigo. Se veían bastante preocupados y no dejaban de decir, Ella no vendrá ahora. Entonces hablé con ellos:
Dije: ¿Qué pasó amigos? Parecen preocupados.
Así que uno de ellos dijo (el más preocupado de los dos): Nada yaar. Una mujer me engañó. Me había citado hoy. Dijo que me conseguiría un trabajo. Pero me ha engañado.
Al oir esto, dije: No le diste ningún dinero, ¿o sí?
El niño dijo: Bhai, quince mil. Su nombre es Rani.
Al oír esto empecé a reír. Esto lo entristeció aún más y dijo:
El niño dijo: Abbe yaar, me han robado quince mil rupias y te ríes.
Dije: No amigo, no me río de ti. Me río porque resulta que no soy el único tonto en el mundo. Me estás haciendo compañía. Yo también le di dinero. Ella no vendrá.
Entonces nos preguntamos mutuamente detalles de nuestra estupidez. Pero mientras hablaba con él, no dejaba de pensar ¿Por qué esto? ¿Por qué yo? ¿Por qué? Riendo y triste, me alejé de ese lugar.

Después de ese día nunca volví a ver a la señora Rani. Y tampoco oí nunca nada sobre el señor Dipak. Pero una pregunta siempre permanece conmigo ¿Por qué hice esto? ¿Por qué hice esto?

Text 13
El generador

Era la época de la Copa del Mundo (1). No recuerdo ni el día ni la fecha, pero recuerdo sin embargo que era un juego de liga entre India y Pakistán. En ese entonces, estaba a cargo de mi tienda. El juego debía empezar a las 2:50 pm. Todos en el mercado estaban algo emocionados. Finalmente el juego empezó. Dejé mi trabajo tal cual y dije a mis artesanos que me llamaran en caso de que apareciera algún cliente. Luego subí las escaleras hacia mi casa y empecé a ver el juego. India ganó el volado, escogió batear primero y fijó una meta de 227 carreras frente a Pakistán.

India había terminado de batear; el juego debía reiniciar en media hora. Pensé en bajar y sentarme en la tienda. Bajé. En cuanto me senté, se fue la luz. Todos estaban seguros de que la luz volvería pronto. Yo pensaba, si no vuelve, pongo a funcionar el generador y ¡veré el juego! Entonces vino el padre de Raju y dijo, Chintu, saca el generador de tu tienda y llévalo a la mía. Nos sentaremos juntos y veremos el juego. En ese entonces el padre de Raju tenía su televisor en su tienda. Dije Tío, mi generador usa combustible y tiene el tanque completamente seco. El dijo no te preocupes, entre todos juntaremos dinero y compraremos combustible. Había otras tres o cuatro personas y todos pusieron algo de dinero y me lo dieron.

Quedaban diez minutos antes de que el juego recomenzara, y en toda la zona la luz aún no volvía. El padre de Raju dijo Ve y trae el combustible.

Después de tomar el dinero dije Si hay, denme una botella o una lata. Dijeron que todo estaba guardado por cualquier sitio, no seríamos capaces de encontrar una en la oscuridad.

Mi vista cayó sobre una botella de agua tirada en la tienda. La vacié, arranqué mi moto, y al irme, le dije a mi herrero que sacara el generador. Estaba algo emocionado. Manejé a toda velocidad, rápido compré el combustible y volví. El herrero había sacado el generador. Todos me esperaban. ¡Como una procesión de boda esperando al novio! Estacioné mi moto e hice que movieran el generador y lo colocaran en una esquina de la tienda de Raju. Le puse un litro de combustible, y el resto lo guardé en la tienda. Después el padre de Raju jaló de la cuerda del generador y éste arrancó. Todos gritaron alegres. Conecté el televisor al generador. Aún no volvía la luz. Una multitud se juntó en la tienda de Raju. Luego yo me senté y empecé a ver el juego. Pakistán había perdido dos wickets en seis overs, y había anotado 30 carreras. Todo el mundo estaba jubiloso; creo que también yo grité de emoción.

Tenía sed. Me levanté rápido y fui a mi tienda. ¡Estaba tan metido en el juego que no era consciente del mundo! Todos los artesanos estaban sentados en la tienda. Fui con prisa, y me bebí como medio litro de combustible de la botella que se encontraba allí. ¡Estaba tan sediento que en ese momento todo me sabía a agua! Seguí bebiendo. ¡De pronto sentí que quizá estaba bebiendo combustible! ¡Vi la botella y ERA combustible! En ese momento no sentí el efecto.
Ya eran más de las nueve de la noche. Había visto a India ganar el juego contra Pakistán. Cerré la tienda y subí. Entonces me sentía bien. De pronto, percibí el olor de combustible en mi aliento. Bebí agua y empecé a decirle a todo el mundo que había bebido combustible pensando que era ¡agua!

Mi papá dijo pero te ves bien, nada, absolutamente nada te ha pasado. Mi mamá dijo que me debía bañar. Te daré de comer. Pensé que con la comida bajaría el olor. Mi mamá trajo la comida y la comí. Después de comer, fui a dormir. Conforme subía las escaleras, eructaba eructos de combustible. Mi hermana había puesto leche a hervir en la cocina. Rápidamente me alejé de la flama. ¡Que tal que mi boca se incendiara!

Me recosté en el catre. Eran más de las diez de la noche. Mi hermana terminó de hervir la leche y vino al cuarto. Dijo ¿No te huele a combustible? Le conté lo que me había pasado. Me recomendó que bebiera agua, y que eso me haría sentirme bien. Se fue a ver la tele. Empecé a sentir que me asfixiaba. Corrí escaleras abajo y pedí que me llevaran al médico pues me sentía enfermo.

Rápidamente mi papá y mi mamá me llevaron al consultorio del Dr. Amit, que está en la calle de afuera. Dije que no pensaba sobrevivir. El padre de Raju también nos siguió hasta allí. El médico le preguntó a mi papá que me había pasado. Mi papá dijo que yo había bebido combustible pensando que era agua. El médico dijo, ¡Este es un caso para la policía! Con toda seguridad se trata de un asunto del corazón. Quizá bebió combustible por el amor de alguien. Todos dijeron que ese no era el caso. Mi condición se deterioraba. Después de mucho discutir, el médico me dio una medicina y dijo Aún hay tiempo, dime. ¿Bebiste el combustible por algún enamoramiento tonto? Yo insistí ¡No, no! Luego nos alejamos de allí. Después de volver, tomé mi medicina y me fui a dormir.
Aún hoy, cuando veo combustible, recuerdo aquella ocasión. Sí lo veo, pero con ¡amor!

(1) de críquet

Text 14
Cable

Tengo pocos recuerdos de la época en que teníamos televisor en blanco y negro. Eso era en 1994. La transmisión por cable debe haber empezado justo cuando compramos el televisor. Ni siquiera tuve la inquietud de pensar en conseguir una conexión por cable. Teníamos el televisor en una habitación del primer piso de la casa.

Una vez, estaba viéndolo solo. Entonces los televisores en blanco y negro no tenían control remoto, quizá ahora lo tengan. Sentado solo pensé por qué no torcer las orejas del televisor y cambiar canales. Me dije a mí mismo que así como un transistor capta señales de radio y FM, quizá el televisor captaría algunos canales de cable. Vuelta tras vuelta, sintonicé uno de esos canales que transmitía una película. Pensé por qué no tratar de mover un poco el alambre para ver si la imagen se vuelve un poco más clara. Pero la imagen no cambió. Pensé que debía hacer algo para poder ver la transmisión por cable. El satélite del tipo del cable estaba a sólo cinco pasos de distancia. Los alambres estaban atados al poste de la luz en frente de la casa. Todo lo que me separaba de ellos eran los cables de la luz atados al poste, y el ancho de la calle. Echo una mirada a los techos en el mercado. La gente había atado un altavoz, una rueda de bicicleta y un imán a las antenas en sus techos.

Pensé que debía hacer algo. Fui a la chatarrería de mi cuadra y compré una rueda de bicicleta. Después, subí a mi techo, quité el alambre de la antena y lo até a la rueda. Al regresar abajo a ver la transmisión, vi que el cable (la transmisión) era claro. Cuando mi mamá volvió de comprar vegetales, se sorprendió de ver una nueva película en el televisor. Me preguntó ¿Hay una nueva película en el televisor? Le dije que con mi cerebro yo había conseguido que eso pasara. Mi mamá preguntó ¿Qué hiciste? Le dije que subiera y lo viera por sí misma. Yo estaba sentado viendo la película. Mi mamá subió de forma callada y quitó la rueda de la antena. Pensé quizá hay algún problema desde la transmisión principal. Mi mamá bajó y me dijo, Ve devuelve esta rueda de donde sea que la hayas sacado. Le pregunté por qué la había quitado. Mi mamá dijo Cuando tu padre vuelva hoy del trabajo, tendremos la conexión por cable. Contesté con un De acuerdo.

Mi papá volvió en la tarde. Le pedí que consiguiera una conexión por cable. Dijo que pediríamos la instalación al día siguiente. Pero yo estaba inquieto por conseguir el cable. Colé a Raju en mi casa y empecé a pensar en un nuevo plan.

Y esto es lo que hice tomé el alambre de la antena del televisor, le quité el aislante, y jalé uno por uno los hilos del alambre. Le dije a Raju, Seguiré pelando el aislante, tu sigue enrollándolo. Pasaron dos horas. Calculamos que ahora esa longitud del alambre era suficiente para alcanzar al otro lado. Le dije a Raju, Ve y párate en el techo del otro lado, y arroja dos piedrecillas a la ventana.

Yo estaba en el segundo piso, justo debajo de mí estaban los cables de la luz. Raju arrojó las piedras. Yo até los alambres que había pelado, cuyo espesor era microscópico, a estas piedras. Después las arrojé al otro lado. Pero se atoraron en mi mano y cayeron justo sobre los cables de la luz. ¡Susto que me llevé! Por un segundo pensé que había muerto y llegado al cielo. Pero no cejé, y arrojé los alambres una vez más. Raju fue rápido. Los atrapó y rápidamente alzó los brazos. Yo subí corriendo hasta aquél techo, y simplemente até los alambres a la unión en el cable. Volví para encontrar una transmisión suave y clara.

Al día siguiente mi papá dijo Consigue una conexión de cable hoy. Pensé, quién quiere gastar ciento cincuenta rupias cada mes. Dije, Déjelo así. ¿Cuál es la necesidad?

Text 15
Relaciones

Tenemos una relación diferente con todo el mundo. Podemos decir "Realmente amo a mi familia". Esto es sólo una línea. Si hay diez personas en una familia, tenemos una relación diferente con cada uno de ellos. Quizá algunas son similares y algunas son distintas. Cuando le damos nombre a las relaciones, las cosas se vuelven más sencillas. Por ejemplo, viviendo juntos, compartiendo recuerdos juntos, reclamando derechos sobre el otro. Pero ¿acaso una relación contiene en sí misma todo lo que se le atribuye al nombre que se le ha dado?

Aun antes de nacer, estamos ensillados sobre nombres de relaciones. Pero echarlas a perder, luchar con ellas y entenderlas, o entenderlas aunque nos sean indiferentes, todo esto buscamos nosotros mismos en nuestras relaciones. A veces las cosas fluyen en las relaciones, y a veces se estancan. Muchas relaciones ni siquiera tienen un nombre. A veces uno no se da cuenta cuando las relaciones ya se han formado.

Déjenme contarles sobre una relación de este tipo que tenemos con una niña. Su estatura es de tres pies y medio, ella tiene tez clara, tiene pelo lacio que aceita y ata firmemente en una trenza con un listón rojo. Durante los últimos ocho o diez días, ella ha estado viniendo a nuestra casa al anochecer, cuando encendemos la televisión. De hecho nuestra televisión también está encendida durante el día. En la mañana, a las ocho, mi hermano Rehan ve Cartoon Network durante una hora. Nadie puede cambiar de canal; él se encarga de esto llorando si alguien lo hace. En cualquier caso, mi hermana Shaziya, mi hermano mayor Rizwan y yo a esa hora normalmente estamos dormidos. Sólo Rehan y mis padres están despiertos Rehan se despierta especialmente para ver televisión. Nosotros despertamos con el ruido de las caricaturas, ellas son casi nuestro despertador. Luego, a las 9:15, Rizwan apaga la televisión y pone su aparato de música. Escucha música rítmica con un volumen alto. Luego se va a trabajar hacia las diez am.
Luego es mi turno. Durante más o menos media hora, veo cortos de películas y canciones en la televisión. Luego se prende la televisión en la tarde. A mi madre le gusta ver telenovelas como Kumkum, Bhabhi, etc. De nuevo Rehan ve caricaturas de dos a tres. Una vez más, nadie tiene la opción de cambiar de canal. Cuando vuelvo a casa al anochecer, a veces la televisión está prendida. Esto pasa si Shaziya está viendo alguna película. Después se prende a las siete. Todo mundo ve Kumkum a las siete. También a esta hora mi papá regresa de trabajar. A él le gusta ver Alif Laila, y ve las noticias en Aaj Tak, y en el canal Star News. Nadie puede cambiar de canal cuando mi papá está viendo la televisión. Pero en estos días a mi papá le gusta escuchar la canción Kaanta Laga. Pero a todo el mundo le gusta Shaka Laka Boom Boom. A las ocho, es hora para Son Pari, Khichri, Krishna Arjun. Estas son las series que le gustan a Shaziya. Pero a las 8:30, nadie se mueve mientras vemos la telenovela Kasauti, que le gusta a todo el mundo.
(La niña llega como a esta hora y se para en nuestra puerta. Viendo los programas, a veces se ríe consigo misma, y a veces parece muy seria.) Star Plus se queda prendido más o menos hasta las diez treinta. Luego llega Rizwan y le cambia a Sony TV para ver la serie de horror Aahat. Esto realmente me enoja pues me gusta ver Saasbhi kabhi bahu thi.

Estos últimos días, la niña llega a nuestra casa puntual a las siete en la tarde. Se queda hasta las once, a veces hasta las once y media. Si apagamos la televisión, o si se va la luz, ella se va.

Al principio no le decíamos nada. Luego, después de tres o cuatro días, mi madre dijo Nada más piensa en la clase de madre que debe tener, dejarla vagar hasta tan tarde por la noche. Nosotros traemos de vuelta incluso a nuestros hijos a las diez de la noche. ¿Cómo puede ser tan desobligada? Luego Ammi le preguntó dónde vive. Ella dijo que vive en la calle Dulah.

Cuando la invito a pasar, menea su cabeza, como diciendo, Gracias, pero aquí estoy bien. Luego, Ammi la invita a pasar, y ella entra, pero parece realmente nerviosa. Parecería que no está sentada en tierra firme, sino en algodón esponjoso. Se acomoda la ropa constantemente, aunque sus ojos están fijos en la televisión. Durante los anuncios entre programas, cambiamos de canales, pero parece que eso no hace diferencia para ella. Sólo está interesada en ver televisión, sea lo que sea lo que aparezca.

Hace dos o tres días, mi papá trajo grosellas. Eran como las 8:30 u 8:45 pm. Shaziya, Ammi, Abbu y yo estábamos viendo Kasauti, comiendo las bayas. Mis hermanos no estaban en casa. Ammi le ofreció bayas. Cuando no las aceptó, Ammi insistió, y ella tomó algunas. Ahora a veces Ammi habla con ella. ¿Hoy qué cocinó tu mamá? ¿Quién es tu mamá? ¿En qué grado estás?

A través de la televisión se ha desarrollado una relación entre la niña y nosotros. Las telenovelas y las series fluyen a través de esta relación, y con ellas están mezclados sentimientos. No hablamos mucho uno con otro. Sólo Ammi y yo la invitamos a entrar y luego hablamos un poco con ella.

Si la televisión está apagada, ella viene y la ve, luego nos echa una mirada. Hay preguntas en esos ojos con las que ella nos deja.

Text 16
Locura

¿Cómo sería si todo el mundo estuviera loco? Todo el mundo estaría despreocupado, sería audaz. Y si además, no hubiera estómago que tuviera que ser alimentado ¡eso sería aún mejor! Porque este estómago implacable realmente hace que los humanos y los animales curren y hagan todo tipo de cosas. Pero más allá de la necesidad de comida está también la necesidad de fama, de fortuna. ¡Quién no quiere esto hoy en día! Quienes las consiguen son felices, quienes son están tristes.

¿Cómo es que una persona queda fuera de las fronteras aceptables de nuestra comunidad? ¿Él lo escoge, o es excluido por nosotros? Cuando un individuo actúa de acuerdo con nuestras normas, es alabado. Y en el momento en que dice algo que no se ajusta, o se comporta de forma algo fuera de lo ordinario, le abandonamos. Nos burlamos de lo que hizo en el pasado. Nos burlamos de las cosas que le pasan. Nos comportamos como los tres changos de Gandhiji, que no pueden ver, no pueden oír, no pueden hablar. El lema es, Deja que las cosas continúen tal como están. Sólo queremos divertirnos. Constantemente estamos a la búsqueda de figuras que puedan darnos de qué hablar en nuestras vidas. Nos gusta viborear y chismear sobre ellas.

¡Dónde está el mérito en criticar los pensamientos de otros! ¡Como si todos nosotros pensáramos de forma impecable! Primero nos burlamos de la otra persona, y después mostramos nuestra compasión hacia ella.
Constantemente nuestro cerebro hace tictac con uno u otro pensamiento. Éste es también el caso de la gente a la que llamamos loca. Pero quizá aquellas personas son llamadas locas cuyos gestos traicionan a sus pensamientos. Pónganse a pensar, nadie puede hablarnos de locura a menos que sea un médico. Y yo no soy médico. De entre las innumerables personas que son llamadas locas, yo sólo puedo hablarles de las pocas personas que conozco y reconozco.
Unos años atrás, tomaba clases particulares. En mi grupo había un niño llamado Satpal. En los estudios era mucho mejor que yo. Estudiamos mucho para nuestros exámenes de décimo grado. Pero el resultado fue que ambos ¡reprobamos! De nuevo estudiamos mucho. Repasamos todas y cada una de las preguntas en el libro de álgebra, y tampoco dejamos de estudiar geometría. Después de todo este esfuerzo, no aprobamos (2) matemáticas. ¿Qué podíamos hacer? Parecía que nuestro destino se había topado con tiempos difíciles. Me dije a mí mismo ¡Jovencito, si las cosas siguen así, estarás en serios aprietos! Así que durante el periodo de exámenes, reduje el tiempo que pasaba estudiando, y tomé frecuentes respiros para descansar mi mente.

En todo caso, el día del examen, Satpal y yo nos encontramos, nos dimos la mano y nos sentamos en nuestros respectivos escritorios. Salieron los resultados. A pesar de haber pasado por un margen en verdad mínimo, mi felicidad por haber aprobado era en verdad enorme.

Hoy me encontré a Satpal, después de muchos días. Estaba parado a un lado del camino. Estaba contando algo con sus dedos. Al pasar, le vi. Le dije, Abbe, ¿qué haces aquí parado? Me contestó, Yaar, hoy tengo un examen. Vamos Rakesh o llegaremos tarde. Sonriendo le dije, Abbe, ¿cuál examen, amigo? Satpal dijo, Matemáticas. Incrédulo dije, Satpal ¡de qué estás hablando! Nuestros exámenes fueron hace mucho tiempo. Estamos en noviembre. ¡Te has vuelto loco! Satpal dijo, No Rakesh. No estoy loco. Mira, voy hacia allá. Ven conmigo si quieres. Mira aquí traigo mi credencial de la escuela: Le dije que no podía entender de lo que me hablaba. Acababa de decir esto cuando se acercó su madre. Me llamó aparte y me dijo, Mira hijo. Él ha quedado en estado de choque (shock) por haber reprobado. Es por eso que está diciendo esas cosas raras. Ha estado así desde que reprobó tres o cuatro veces. Siempre está calculando algo. Y sin necesidad sigue consultando sus libros y sigue estudiando. No deja de decir que obtendrá un ochenta por ciento en su examen. Incluso los doctores han dicho que sólo en casa puede recibir el mejor tratamiento. Simplemente todo el mundo debe estar de acuerdo con lo que dice.

Me quedé preocupado con lo que me dijo la madre de Satpal ¿Cómo puede ser que se vuelva loco un chico tan brillante en los estudios? Cuando nos encontramos, el todavía me reconoce y cuenta cosas del pasado. ¿Realmente podemos llamar loco a este chico?

Hace unos días, buscando la locura, llegué a casa de mi tía. Me platicó sobre un hombre con título universitario y con bienestar económico. Es dueño de cuatro o cinco departamentos en Chirag Dilli. Nunca va a su casa, y es bastante feliz estando solo. Mi tía me contó que viste de una forma extraña. Usa pantalón corto con saco. Si en un pié calza una sandalia, en el otro calza un zapato. Y ata su pantalón con una cuerda en vez de un cinturón. En su cabeza usa una gorra negra, y al hombro lleva un bolso negro. En las manos lleva algunas hojas de papel y una pluma. Todo el día, deambula pensando en una cosa u otra. Algo peculiar en él es que de la nada detiene a los que pasan y, riendo, les pregunta sobre sus vidas. Luego, vuelve a su trabajo. A veces usa ropa vieja y gastada, y otras veces ropa limpia y fresca. Sea lo que sea lo que pasa por su mente, lo comparte con la gente a su alrededor. Nunca ha lastimado a nadie o causado daño a nadie. En realidad, lo único que se puede decir de él es que está contento estando consigo mismo. ¿Acaso esto lo convierte en loco?

Hay otro hombre como él. Con frecuencia se le puede ver en Dalkashinpuri. No conozco su verdadero nombre, pero todos le llaman Amitabh Bachan. Esto es porque él siempre está ¡actuando! Y especialmente disfruta actuar como Amitabh. Nosotros en verdad disfrutamos sus actuaciones. Es muy entretenido. ¡Y lo más divertido es cuando pasa de actor a director! Como director, crea un ambiente de filmación diciendo ¡Luces, cámara, acción! Siempre que pienso en él, no puedo evitar sentirme impresionado por su talento como actor. Después de que los entretiene, la gente invariablemente le da de cinco a diez rupias, y él está feliz con eso poco. Nunca he visto nada impropio en él.

Hasta hoy día debe estar deambulando, repartiendo felicidad con sus actuaciones entretenidas. ¿Es locura montar un espectáculo?

(2) En exámenes finales, en caso de reprobar, el alumno tiene una segunda oportunidad de presentar ese examen.

CreditsDisclaimer | Getting involved |  Contact Us